LA LEY, LA JUSTICIA Y LA MISERICORDIA

 

Un matrimonio español tramitó con éxito la adopción de dos niños etíopes con los que alcanzaron a convivir 4 meses. Al cabo de ese tiempo  un juez, por imputarles  una firma a la que consideró falsificada les retiró los niños porque había una firma falsificada en los trámites  oportunamente llevados a cabo. Los niños fueron enviados a un orfanato a 400 kilómetros de distancia del lugar donde habían convivido con sus padres adoptivos rompiendo los lazos afectivos que los unían como se pudo ver por televisión.


Otra vez la ley, la dura ley que escriben los poderosos, actuando en detrimento de la justicia y hasta de la misericordia ha coartado dos vidas que vivirán  el amasijo de carencias que padece su país de origen.


Conozco algo de  Etiopía por contactos que mantengo con un investigador de microbiología que trabajó en ese país en un pueblo alejado de la capital (Adis Adeba) durante dos meses y medio enviado por la Fundación Carlos III  para colaborar en un laboratorio de investigación microbiológica. La escasez de recursos - la gente calza botellas de plástico de cocacola aplastadas que se sujetan a los pies con un hilo- se hace extensiva a la sanidad: en el laboratorio donde trabajó, existía una nevera que ni siquiera autorizaba a guardar los preparados por falta de frío, los investigadores trabajaban a 45 grados de temperatura ambiente porque no andaba el aire acondicionado y las puertas de acceso al hospital estaban obstruidas por montículos de tierra que sin impedir el acceso de la gente, bloqueaban la posibilidad de que se robaran las camas del hospital


 ¿Cómo puede ser que en un país con esas características la inexorabilidad de la ley sea tan brutal como para privar a dos criaturas que no superan los dos o tres años de una vida en familia que  satisfaría per se y por el medio en el que crecerían los niños una forma  de vida acorde con las necesidades que requiere una educación adecuada?  Solo porque LA DURA LEY IMPERA POR ENCIMA DE LA JUSTICIA Y DE LA MISERICORDIA.


No es el único caso, claro está.

Una hermosa criatura de 1 año de vida llegó sola, sin sus padres,  desde Marruecos a nuestro país, en un bote inflable al que no pudieron acceder sus padres. Otra pobre criatura que viene del infierno de un mundo que todavía no ha reconocido que en la vida de un ser humano nunca se pueden perder de vista la justicia y la misericordia. La caridad y los derechos que les asisten a ser libres tiene que estar más allá de la ley que será un instrumento de ordenamiento social en el que la moral impone  condiciones de convivencia circunstanciales, temporales,  pero  jamás éticas.

Ante el aluvión de inmigrantes que aspiran a vivir una vida  plena arriesgando todo para escapar del infierno, la respuesta del gobierno marroquí al gobierno español ha sido: "Marruecos admite “disfunciones” en la última llegada de pateras". El ministerio del Interior ha enviado 500 policías más a la frontera para evitar la avalancha de inmigrantes ilegales, no sin antes aceptar, imagino, las excusas de Marruecos.


Las matanzas de niños en Gaza, también por LA LEY que autoriza a Israel  A MASACRAR NIÑOS Y MUJERES en su "derecho a" como  lo hacía el ejercito  alemán comandado por un canalla con delirios de emperador del mundo es otro ejemplo de la falta de justicia, misericordia y hipocresía de las instituciones mundiales que se la pasan buscando soluciones en reuniones a las que asisten encorbatados delegados a los que no parece importarles mucho las muertes, desapariciones, guerras y demás perversidades. 

Carlos A. Trevisi.

Agosto 14, 2014