LA HUELGA DEL 14 N

por Carlos A. Trevisi

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No  se puede asociar  la huelga del "14 N" a la solución de los  múltiples problemas que nos aquejan. La huelga es el primer paso que hay que se ha dado en el campo de la crisis, pero no en el de las soluciones, que se darán -si se dan- en un cambio en el que deberán primarse aquellos valores que exige el paradigma de este nuevo mundo al que hemos entrado con el pie izquierdo: la educación, la investigación científica y la industrialización, escenarios estos en los que no destacamos.

España quedó atrapada desde el mismo momento en el que, con gran entusiasmo, adherimos  como país miembro a la UE. España ha perdido capacidad de actuar "per se" y el acorralamiento que padece es producto de la insolvencia de sus gobernantes para recrear un pais que no podía aportar gran cosa a una UE donde han preponderado, reinado diría, Alemania y Francia.  Nos han puesto de bruces y ahí yacemos sin ninguna capacidad negociadora que nos permita ser nosotros mismos.

Las soluciones vendrán, pero a largo plazo y con una gran pérdida de identidad, algo que en manos de los politicastros no ha sido de "su" interés, atados como están  a una partidocracia en la que la ciudadanía no ha podido participar, aunque también pueda -deba- decirse que no le ha interesado.

El secreto de una puesta en común con la UE ante el cambio conlleva un poderío que no tenemos y que no es de darse ni siquiera en los próximos 15 o 20 años.  Para poder lograrlo es imprescindible que asumamos que somos una sociedad dispersa cuya incapacidad para  acordar intereses comunes se ve frustrada porque pensamos, sentimos y obramos como hace 50 años.  No hemos logrado superar 40 años de dictadura y no nos interesan los modelos de los que podríamos valernos como sociedad democrática a la que hay que apuntar: somos intolerantes en lo personal y egoístas en lo social.

El nuevo paradigma pone a la ciudadanía en primer plano. Para que esto se logre será necesario que incorporemos la idea de que más allá de la educación sistemática que impartimos en los centros educativos sea imprescindible que se abran las puertas de una educación que aborde las necesidades de capacitación para el conocimiento del nuevo mundo, especialmente en el sector de la producción de bienes y servicios, el educativo propiamente dicho y los cambios que se requieren en el ámbito de la  investigación y desarrollo (I&D). No veo una salida sino a largo plazo, 25 o treinta años. Mientras tanto nuestros jóvenes empresarios, investigadores, docentes, creativos y demás agentes imprescindibles para el cambio, se escapan de España, como si ya hubieran avizorado que para su generación no hay salida.

Viva la huelga, digo sin énfasis, por aquello de que por ahí no pasa la solución, pero al mismo tiempo con satisfacción porque  la ciudadanía se ha dado cuenta que la han estafado y se ha puesto en marcha.

Falta ahora una nueva dirigencia que se haga cargo de convocar a todos aquellos que sean capaces de mostrar que entienden el problema y a la vez estén capacitados para poner en acto los cambios.

La encrucijada que tenemos por delante no ofrece gran cosa: por un lado los políticos, que de poco sirven y son los que en su incapacidad nos han llevado a la crisis, cualquiera sea el partido político del que se hable; por otro, la falta de recursos humanos en el mundo empresarial que entiendan esto del nuevo paradigma y, finalmente, la supeditación de nuestra producción industrial a los intereses de los productores de insumos críticos (petróleo, por ejemplo) o la fuga de capitales que buscan mejores oportunidades fuera de España.  Todo indicaría que nuestro destino está íntimamente ligado al turismo y a ser depósito transitorio de inmigrantes africanos camino de otros destinos que les garanticen lo que nosotros no podremos darles: trabajo, estabilidad y sosiego. Las preguntas que caben, dadas las circunstancias son:  ¿Y ahora qué?  Porque más allá del éxito de la huelga nadie puede creer sensatamente que el equipo de gobierno está en condiciones de resolver llos problemas que enfrenta. ¿O no ha escuchado usted en boca del mismísimo Rajoy que no tenemos alternativas?

La pregunta que cabe ahora es ¿Es la huelga general la solución? Por: Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info) http://www.argenpress.info/2012/11/espana-es-la-huelga-general-la-solucion.html